JORNADA VOCACIONAL, OCTUBRE 2002.
La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. (Mt.
9 - 37)

Todos los años, como es tradición, al
llegar al mes de octubre nuestra comunidad agustiniana adopta y
respira aires distintos a los de los días normales de convivencia
con los hermanos, por la sencilla razón de que nos preparamos
para llevar a cabo la Jornada - convivencia de cada año,
y todas las actividades desarrolladas apuntan a este fin inmediato.
Es por tal razón que una de las mayores alegrías que
Dios ha regalado a nuestra comunidad, es el haber visto y sentido
en carne propia como muchos jóvenes que, a pesar de que nuestra
sociedad actual proclame lo contrario, se interesen por los valores
de la vida religiosa, es decir se interesen por el Reino de Dios,
por medio del carisma de nuestro Padre San Agustín.
Es así como habla un corazón agradecido, por la asistencia
de un gran número de jóvenes a la jornada vocacional
organizada por la Comunidad Agustiniana de Trujillo los días:
18, 19 y 20 de octubre, jóvenes procedentes de diversos lugares
del Perú: Cajamarca, Chulucanas, Pacaipamapa; Tumbes, Huancabamba,
Morropón y de Jaén.
Para mí y creo que para todos mis hermanos, esta jornada
nos hacía recordar y nos evocaba a pensar con entusiasmo
nuestro inicio, cuando fuimos como cada uno de esos jóvenes
inquietos por querer conocer lo que es la vida religiosa y siendo
más específicos, el deseo de conocer el papel que
juega Jesús en nuestras vidas. Todo eso estoy más
que seguro provocaba sentimientos encontrados.
El número de los asistentes llegó a 31 jóvenes.
Su presencia animó y dio vida a la comisión de hermanos
de la comunidad, encargados de poner en marcha esta jornada, los
cuales se prepararon con varias semanas de anticipación.
Algunos jóvenes comenzaron a llegar el día anterior
a la jornada, pero ya para el día viernes(día de inicio)
ya contábamos casi con todos.
La jornada se dio inicio a las 5. 00 PM del día viernes,
con la dinámica de presentación y bienvenida a cargo
del Rev. P. Fr. Gioberty Calle O.S.A y del equipo encargado de dirigir
esta jornada, con ausencia aún de 4 jóvenes, que se
incorporaron a la comunidad ese mismo día por la noche, cuando
toda la comunidad reunida disfrutaba de una noche de oración
comunitaria, para posteriormente pasar a la dinámica de presentación
de la comunidad, y luego apreciar la riqueza de las manifestaciones
culturales de nuestro Perú, protagonizada por los hermanos
del Vicariato de Apurímac.
Durante el día sábado, las actividades se desarrollaron
con normalidad, como se había planificado anteriormente.
Lo que más les agradó a los jóvenes, por testimonio
de ellos mismos, fue la convivencia con los hermanos de la comunidad,
ya que se notó mucha apertura y disponibilidad mutua.
Los temas que se compartieron, para invitarlos a reflexionar a los
participantes, fueron muy acertados, como por ejemplo: La Vocación,
Jesucristo, Los valores Agustinianos, San Agustín... además
los ponentes, con su alegría y creatividad supieron llegar
al corazón de estos buenos muchachos.
Un momento de vital importancia, que pienso es indispensable para
nuestro constante caminar de la mano del Señor, fueron las
confesiones y la reconciliación. Para la noche, gozaron de
videos, que contenía un muy buen y profundo contenido, elegidos
y determinados por unos hermanos expertos en esta materia.
Para el día domingo, el día en que se concluía
la jornada, por la mañana participaron junto a la comunidad,
de la Misa Dominical en la capilla de Santa María, para luego
empezar con la presentación de los Centros de Formación
de Iquitos, Cuzco y Santo Domingo, luego se pasó a las entrevistas
con los formadores. Era notorio que los jóvenes tenían
mucho entusiasmo, incluso algunos no querían regresar a sus
hogares. Pero después del almuerzo tuvieron un tiempito para
conocer Trujillo. Luego al promediar las 11. 00 PM de ese penoso
día la última lágrima del adiós de despedida,
se resumía en una frase: los esperamos, ánimo...