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Fotos del Noche Cultural y de la Misa
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Noche y Día Cultural del Vicariato
San Agustín de Apurímac
En la casa de formación de
Trujillo se ha hecho ya costumbre de compartir la cultura de cada vicariato. La
razón es que el Perú es pluricultural. Ésta pluralidad se hace presente de
manera concreta en la casa de formación, se pudría decir que hay una triada, una
formación constituida por tres
vicariatos,
con culturas y costumbres diferentes: selva, costa norte- sierra, y la sierra
sur: Apurimac y Cusco, cada cual con lo propio, esto es la riqueza cultural.
Otra de las razones es para fomentar la identidad cultural de cada vicariato,
porque muchas veces sucede, estando en una cultura diferente caer a perder los
valores buenos y positivos adquiridos desde la niñez, y no saber valorar.
La noche cultural de vicariato fue viernes 16 de noviembre en la noche, la
ceremonia inició con tres pututada ( el pututo es un instrumento adaptado al
caparazón del caracol del mar. Al soplar éste, produce un sonido grueso). Las
palabras de bienvenidas fueron dirigidas por el hermano Camilo Anccasi. Acto
seguido se ha hecho una breve exposición de la realidad del vicariato y la
misión que realizan los Padres, hermanos y hermanas de allí.
En seguida se escenificó con todo los presentes la lucha entre Chankas e Incas.
Liderados cada grupo con su jefe. Ésta lucha fue así:

¡Pooooo! ¡poo! ¡po, po, po, pooo!. Empezó sonar el potutu. Los chancas empiezan
atacar a los Incas, El jefe, Ccarataca, dice: “ ¡vamos caramba todos a correr y
pasar por donde sea, antes que nos atrapen, aunque sea por la huacha, con tal
que rompamos, el muro!. A la voz de tres: ¡uno , dos , tress, yaaaaa!!. Todos
corren entre gritos de desesperación y pensando en sus mentes en el premio sino
no se dejan a atraparse con los Incas, pero no todos logran pasar el muro de los
Incas, quedan atrapados en un enfrentamiento tres luchadores Chankas. En la
segunda, seis, así sucesivamente hasta que quedo uno solo sobreviviente, quien
fue, primeado con un presente por su habilidad y gallardía de luchador.
La Yunsada Apurimeña.
Ya son dos años que se realiza esta costumbre, más conocido por todos, el
carnaval apúremeño, y fue bastante divertido. Porque una atracción en la yunsada
son los regalos que están colgados en las ramas del árbol, los cuales al
tumbarse el arbolo serán ganados (los regalos) por los danzantes del carnaval,
pero si tienen que ser hábiles y arriesgarse todo por todo sin que importara
pisadas, los atropellos, los golpes, etc, etc.

El carnaval se llevó a cabo a full música típica de Apurimac, cada hermano
estaba también con los ornamento para danzar: con serpentinas de color amarados
alrededor de sus cuellos, con pica pica de colores en la cabeza, y algunos con
las vestimentas típicas del lugar: con chalecos de colores, chullos, y cintas.
Siempre la costumbre en allá Apurimas y Cusco, antes que entre al campo del
baile tiene que animarse con chicha de jora, y trago, según ellos, para golpear
con fuerza al árbol de yunsa. Y también para asumir el cargo para el año que
viene, pero eso si, tiene que cortar en pareja, el golpe con hacha no tiene que
ser más de un golpe. Ésa misma costumbre se ha tratado de realizar en la
comunidad, primero la chicha, en seguida todos al bailes en torno al árbol. El
hermano Camilo, éste año entubo de carguyos, quien ha invitado a las parejas a
cortar el árbol. Pero el árbol no se caía.
Finalmente el árbol se tumbó, y todos fueron en buscas de los regalos, uno sobre
otro entre ramas cogiendo los regalos cuantas puedan, al término de todo, todos
los danzantes estaban contentos con sus regalos.
Este año felizmente el árbol no aplastó a nadie; en cambio el año pasado a un
hermano lo aplastó pues según él pensaba sostener el árbol en el aire, y
arrancar los regalos antes que caiga el árbol al suelo. Otra cosa también que
éste año nadie perdió la planta de su zapato; mientras que el año pasado en
medio del tumulto desesperante nuestro hermano chulito ( Isoé) fueron arrancados
las plantas de sus zapatos, ja, ja, jaaa. La noche cultural se legó a su fin
satisfactoriamente entre músicas, bailes y chicha.
Misa, sábado 18 en la mañana.
La celebración presidió el P. Julio A, en la misma canchita de fútbol donde se
celebró la yunsada. En la celebración se trató de representar y explicar la misa
en el campo, el altar fue el suelo mismo adornado con poncho rojo y llicllas
(mantas) como suelen hacer en las misiones por Apurimac. Los cantos también,
algunos en quechua.

En la homilía el hermano, Julián Surco recalcó tener siempre presente el juicio
particular de Dios, quien dijo: “por más que Dios sea misericordioso, de
juzgarnos a cada uno de nuestros por nuestros actos no prescindirá. Porque Dios
es justo, y su justicia se dará para todos”. Otra de las cosas también que
mencionó es la importancia de la oración como un medio privilegiado para el
hombre, que es una gracia que Dios nos ha podido darnos para estar siempre en
comunicación con Dios y con la trascendencia.
Relacionó su vocación con la viuda del evangelio quien insistentemente exigió al
juez para que haga justicia…dijo: “durante mi formación uno de los medios que me
ayudo a cuidar, y luchar contra las tentaciones del mundo y las personas fue la
oración. Gracias a este don maravilloso de Dios he llegado hasta donde estoy… No
sólo basta para cuidar nuestra vocación la oración comunitaria, es importante y
necesaria la oración personal”. Invitó a los hermanos a no ver el tiempo de
formación como una cosa inalcanzable e imposible sino una experiencia ya
presente con tal que uno tenga un objetivo bien claro y definido. Finamente
concluyó su reflexión agradeciendo al señor, a los hermanos de la comunidad por
haberlos apoyado y brindado su confianza durante las etapas de formación. Sus
ultimas palabras fue esta: “quiero comunicarles, mi petición para el diaconado
fue aprobado, Dios mediante, estaré haciendo haciendo el día 12 de enero junto
con Alexander y Beltrán…”
Almuerzo del medio día
El almuerzo también fue a lo típico de Apurimac, cuy al horno con papas y
ensalada. De bebida, la chicha de jora. Al aire libre fue la merienda, así
concluyó nuestro compartir cultural con la comunidad que la hemos dedicado con
mucho cariño.
Fr. Julio Ttito
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