Misa de Acción de Gracias de Juan Dowling

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Informe del Vicariato


 Para este informe quisiera enfocar sobre el año pasado y los signos de luz y sombras que haya que puede ayudarnos crecer en nuestro testimonio de vida como agustinos en el Perú.

 Ciertamente hay algunos acontecimientos que han marcado el año 2007 y cuya profundización requiere todavía reflexión y diálogo.  Me parece que 3 son de gran importancia en nivel eclesial, comunitaria y social:

       I.      En mayo se realizó el V Conferencia del Episcopado Latinoamericano que nos inviten a promover un Gran Misión para que más personas sean discípulos y misioneros de Jesucristo

    II.      En setiembre se realizó el Capítulo General en Roma que da dirección a nuestra Orden para los próximos 6 años y en junio hemos hecho la clausura del Proyecto Hipona para la revitalización de la vida agustiniana

 III.      Durante el año el tema de la minas en la diócesis de Chulucanas ha sido una realidad dramática, involucrando en manera especial a nuestro querido hermano, Mons. Daniel

¿A qué nos invitan estos acontecimientos?

I. V Conferencia- Aparecida

La V Conferencia requiere una continua reflexión y los hermanos jóvenes han recibido mucho de esto durante el curso de formación permanente en Lima organizado por la directiva de la OALA.  Agradezco a ellos por la participación buena y notable de nuestro Vicariato en el encuentro.  El espíritu de acogida y servicio hacia los hermanos de otros países ha sido comentado por muchos y a nuestros jóvenes merece una felicitación por todo lo que han contribuido a este encuentro.

 El documento de Aparecida es muy rica y presenta un gran desafío. Les invito de usar este año para seguir leyendo y analizando las formas más concretos en como podemos participar en la Gran Misión promovido por los obispos en Aparecida.  Ciertamente el plan pastoral de la diócesis va mano a mano con las opciones fundamentales de Aparecida:

-          la opción por los pobres

-          promoción del rol y responsabilidad de los laicos en la misión de la Iglesia

-          promoción de las Comunidades Eclesiales de Base

Lo que tenemos que asegurar es que nuestra presencia agustiniana en la diócesis de Chulucanas da testimonio del valor de estas opciones.  ¿Cómo es nuestra participación en las asambleas que se realizan 3 veces al año?  A veces se ve que unos llegan tarde, otros participan poco.  La “examen de conciencia”  es siempre una práctica saludable para preguntarnos si verdaderamente estamos dando testimonio de nuestra entrega hacia estas opciones fundamentales por nuestra presencia en los encuentros, por nuestra entrega al plan pastoral, etc.

 II. El Capítulo General y Proyecto Hipona

Los Capítulos Generales son considerados momentos claves en la vida de la Orden ya que nos presentan las metas comunes y la dirección que debemos andar en el próximo sexenio. Durante el año el documento del capítulo debe ser punto de reflexión para días de retiro, capítulos locales, etc. para que no se quede solo en papel pero que nos inviten a preguntarnos qué podemos hacer para implementar lo que nos pide el Capítulo.

 Había dos momentos del Capítulo.  El primer momento fue la revisión de los primeros Capítulos de las Constituciones que se trata de nuestra espiritualidad.  Dentro de pocos meses debemos recibir copias de esto para ayudarnos en la reflexión.  Pero me gustaría subrayar que todo el debate y las propuestas tenían una raíz común, cómo podemos fortalecer nuestro carisma agustiniano para mejor servir a la Iglesia.  En América Latina el Proyecto Hipona fue una experiencia de crecimiento en nuestro carisma y una ayuda grande si somos conscientes en seguir viviendo estos valores.

 La base de nuestro carisma es la vida comunitaria y ciertas herramientas existen para ayudarnos en fortalecer esta dimensión.  Quisiera subrayar unos de estos que requiere un nuevo impulso en el vicariato:

1)      La oración en común.  El rezo de laudes es la dimensión más fiel en las comunidades, pero se ve que el rezo en común de vísperas es muchas veces sacrificado por exigencias pastorales, etc.  Pero necesitamos hacernos recordar que ni el rezo en común de laudes ni vísperas es “opcional” para nuestra vida agustiniana.  Son dimensiones constitutivas de nuestro carisma.  Todos que han pasado por aquí en el programa de formación han aprendido esto, pero muchas veces se ve que estamos sacrificando el rezo de vísperas en común por un motón de motivaciones, cada una importante y valiosa.  Pero el Capítulo, como anteriormente hizo el Proyecto Hipona, nos invita a subrayar los fundamentales de nuestro carisma y no sacrificarlos por las necesidades pastorales, porque nuestro carisma es nuestro primer servicio a la Iglesia.
Igualmente, la adoración del Santísimo, el Lectio Divina, son practicas aprendidos en la formación inicial, pero casi no practicados en las comunidades apostólicas.  Me gustaría que en cada comunidad se converse sobre la importancia de la oración común y hacer un compromiso para no perder esta dimensión de nuestro carisma.

2)      Los capítulos locales.  De nuevo tenemos un instrumento muy importante para promover la vida comunitaria.  En el proceso de revitalización Proyecto Hipona, se enfatizaba mucho la recuperación de los Capítulos Locales ya que en la gran mayoría de las circunscripciones no eran celebrados o no estaban aprovechados.   Nuestro Vicariato está dentro de esta realidad. Muchas veces no son celebrados mensualmente, y a veces no ofrece un espacio para dialogar sobre un tema importante y compartir ideas como hermanos en el mismo camino del Señor.  El documento del Capítulo General ofrece muchos temas que pueden servir mensualmente como temas de los Capítulos Locales.  Esto es otro tema de diálogo aquí para ver que tenemos que hacer para fortalecer los Capítulos Locales en nuestras comunidades.

3)      Comidas en común.  Las comidas son verdaderamente momentos privilegiados para compartir y construir comunidades de fe más fuertes.  Son momentos “sagrados” se puede decir, que no debemos perder.  Me parece que somos todos concientes de esto y participamos fielmente en las comidas.  Pero siempre existe de nuevo la tentación de considerar las comidas como una dimensión “sacrificable” para atender a las exigencias pastorales.  Tenemos que cuidar de no caer en esta tentación.

4)      Los días de retiro.  El primer estatuto del Vicariato comienza: “Los días de retiro o renovación se celebrarán mensualmente en las comunidades locales.” ¿Es pura casualidad que esto sea el primer estatuto o es que quiere subrayar un valor constitutivo de nuestra vida agustiniana?  ¿Hasta qué punto estamos cumpliendo con esta norma y cómo podemos mejorarlos para que sean verdaderamente una experiencia de renovación?

 Hay muchos otras dimensiones no mencionadas aquí, la preocupación por el hermano, la misericordia y compasión hacia el hermano en mayor necesidad, el deseo de edificar y no destruir el espíritu comunitario, promover el respeto y el diálogo etc. Varios de estos aspectos esperamos tocar en el taller el día martes y son temas que siempre tenemos que recordar y fortalecer.  Pero señalando estos cuatro temas mencionados arriba creo que podemos dialogar y hacer compromisos para mejor testimoniar nuestro carisma. 

Después de la renovación de las Constituciones el tema del Capítulo fue la Renovación de la Vida Agustiniana y se produjo un documento para ayudarnos en la reflexión.  Quiero proponer que el documento del Capítulo sea el punto de diálogo en los Capítulos Locales este año o sirve para temas para los días de retiro.  Cada hermano ha recibido una copia del documento del Capítulo General y aquí propongo una división del documento para permitir un tema para cada capítulo.  Ciertamente puede incorporar el Capítulo Local en el día de retiro también. 

Otro tema del Capítulo General que se encuentra en las determinaciones es la propuesta no. 22 sobre un dialogo sobre una posible unión de las circunscripciones del Perú y luego posiblemente incluyendo a Bolivia.  Fue una sorpresa, y por eso podemos decir un kairos del Capítulo.  Por muchos años la relación entre la provincia y los Vicariatos fue de distancia.  Hemos experimentado un gran cambio este año con el inicio del noviciado común que ha ayudado de romper barreras y mal comprensiones entre todos.  Fruto de esto ha sido la propuesta de P. Agustín de promover este número durante el Capítulo y la acogida gozoso del Capítulo de esta propuesta. 

III. La Realidad Pastoral

Nos damos cuenta que la cuestión de la minería en la diócesis es un punto de enfrentamiento entre el gobierno nacional y el pueblo de la sierra.  Por estar al lado de la dignidad de los hermanos más pobres e insistir en que su voz sea tomado en cuenta, Mons. Daniel ha sufrido muchos ataques y amenazas.  Lo cierto es que queremos expresarle nuestra total solidaridad no solo por ser hermano y pastor nuestro, sino por la convicción que su causa es la causa del evangelio y la Iglesia tiene que ser la voz de los que no tienen voz en la sociedad.  En el Consejo hemos dialogado sobre este tema y queremos dedicar tiempo durante la asamblea para ver en qué manera podemos apoyar a nuestro hermano Daniel, qué posturas debemos tomar como comunidad. 

Otro tema de la realidad es el tema de las vocaciones.  Cómo se puede apreciar con el cuadro de las estadísticas el número de vocaciones está bajando.  Este año tenemos solo 4 profesos en Trujillo y dos en pastoral.   El número entrando en las casas de formación han bajado.  Esto nos presenta un desafío para promover más las vocaciones sin sacrificar la calidad que uno quiere de un joven que busque seguir al Señor en las huellas de nuestro carisma.  Tenemos dos hermanos designados como promotores vocacionales, pero a la vez están en comunidades cargadas de responsabilidades pastorales. ¿Tenemos que pensar en el futuro de librar a uno para que se dedique principalmente a esta tarea?  Es una pregunta para dialogar durante la programación.  Ciertamente con el tomo del Colegio en Pacasmayo, estamos apretados con personal, pero hemos tenido esto antes también y creo que nos presenta como una invitación de pensar y dialogar más sobre nuestros compromisos, y como podemos dedicar recursos humanos a la promoción vocacional, y a la formación. 

La disponibilidad: Quisiera subrayar la gran satisfacción que sentía este año en las consultas con muchos hermanos sobre cambios de domicilio y pastoral.  Entrando en Pacasmayo significaba un sacrificio por todos y la necesidad de hacer cambios, unos temporales, otros más estables.  Pero frente al desafío de atender a todas estas necesidades he encontrado un gran espíritu de disponibilidad entre los hermanos del Vicariato.  Este espíritu de sacrificio para el bien común me parece una buena señal del espíritu del Vicariato.  Somos personas diferentes, con opiniones distintas, etc., pero cuando se ve este espíritu de disponibilidad de querer servir las necesidades del Vicariato, creo que es una indicación de la gracia de Dios actuando entre nosotros. 

 Hay muchas otras cosas que han sucedido el año pasado que eran claras expresiones de la gracia de Dios.  La marcha del noviciado común, el envío de nuestros hermanos misioneros a Roma en camino a Annaba, las ordenaciones y profesiones.  Tenemos que dar gracias a Dios por todo esto.  No es posible hablar de cada uno de estas cosas, pero creo que puedo terminar este informe citando el último párrafo del documento del Capítulo:

“Nuestra misión es de dar vida a nuestros pueblos y esto siempre requiere la disponibilidad de “dar la vida” (Mt 10,39).  Que el ejemplo de los mártires de nuestra Orden, nos inspiren en nuestra respuesta. Ellos indican el camino de fidelidad para nuestra vida religiosa y fortalecen nuestro propósito de empeñar un proceso de renovación y revitalización que combata la tentación de mediocridad y de indiferencia ante las dificultades de la vida comunitaria, la situación eclesial y la vida social.”