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la Celebración en la Comunidad
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BODAS DE PLATA SACERDOTALES DEL
PADRE JUAN JOSE LYDON
Y una vez más la comunidad Agustina se vistió de gala, pues
esta vez estaba celebrando los veinticinco años de sacerdocio de unos de sus
miembros: padre Juan Lydon. Esta vez, la comunidad se congregó para celebrar
esta gran fiesta en su misma casa. Hubieron bastantes invitados de l a
parroquia de Santa María, de la parroquia de El Sol, y como no, de la parroquia
de Nuestra Señora de Monserrat (en donde es párroco el padre Juan Lydon).
También estuvieron presentes los hermanos de comunidad del padre Juan: el padre
Fidel Alvarado, llegado desde Pacaipampa; el padre Arturo Pucaro, desde
Chulucanas; el padre Juan Carlos Olaya, también desde Chulucanas junto con el
padre Edinson Farfán, el diacono Isoe Domínguez, desde Morropón, los padres de
Pacasmayo Ramiro Castillo y Eleodoro Villanueva, y el padre Gioberty Calle,
llegado desde Lima; todos ellos llegaron para unirse a la celebración y a la
alegría de la comunidad.
La comunidad empezó a celebrar desde la tarde con un delicioso almuerzo,
luego
los hermanos invitados se hicieron presente con una serie de regalos, entre los
cuales fueron los que más le agradaron: una cerámica de Chulucanas, una camiseta
del equipo preferido del padre Juan, de Alianza Lima y una bolsa de la sierra,
en la cual estaba grabado su nombre. La celebración se llevó a cabo el día
martes 12 de mayo, comenzó a las seis y media de la tarde con la celebración
Eucarística presidida precisamente por el padre Juan. Empezó con el gesto mas
humilde, el que Cristo también hizo, el lavado de los pies, pues les lavó a tres
hermanos suyos integrantes de su comunidad y a una señora de la parroquia de
Monserrat.
La ceremonia Eucarística terminó a las ocho de la noche, inmediatamente los
presentes se dirigieron al auditorio de la casa agustina, pues les esperaba
la
cena para celebrar el gran día. El brindis estuvo a cargo del padre Juan
Seminario, los presentes continuaron obsequiándole regalos al padre Juan Lydon,
después prosiguieron con la cena y luego hubo una serie de números artísticos
que prepararon con mucho cariño los hermanos de comunidad y también laicos. La
programación estuvo muy dinámica con la animación de los frailes Renee y José
Luis, integrantes de esta comunidad.
Como dice el dicho, “no hay fiesta sin torta”, el padre Juan posó para las fotos,
luego apagó las velas y todos los presentes se acercaron para darle el abrazo de
felicitaciones. Tampoco falto el baile, pues no todos los días se cumplen
veinticinco años de servicio a la Iglesia. Los asistentes bailaron a gusto para
celebrar tan grande acontecimiento.
La
celebración continuó el día domingo 17, pues el padre Juan nuevamente presidió
la Eucaristía, pero esta vez en la parroquia Nuestra Señora de Monserrat.
Concelebraron el padre Juan Dowling, que vino desde Pacasmayo para unirse a la
fiesta; el padre Isaías, párroco de Santa María; el padre Juan Seminario, prior
de la comunidad; el padre Miguel Sedán, llegado desde Morropón y el padre Walker
Dávila, párroco de El Sol.
En la ceremonia el padre Juan Lydon mostró tres de sus regalos, para explicar un
poco de su vida de sacerdote: la cerámica que le regalaron de
Chulucanas,
la cual tenía grabada la imagen de Cristo lavando los pies a sus discípulos,
símbolo del humilde servicio; la camiseta de Alianza Lima, refiriéndose a la
fidelidad de sus hinchas para subrayar la cualidad de la fidelidad en la
vivencia de la vocación; y la bolsa de la sierra para representar la comida que
se lleva para servir en fidelidad que por el cristiano es la Palabra de Dios, la
Eucaristía y la Comunidad.
Durante la ceremonia eucarística le otorgaron una bandera peruana y un chullo,
este gesto significó que era peruano de corazón y también de nacionalidad. Casi
al culmen de la misa, se apagaron las luces, pero eso no impidió que se
interrumpiese la celebración, al contrario, la gente se
llenó
de mas alegría y se acercaron para darle, una vez más, el abrazo de
felicitaciones.
Terminada la misa, todos se dirigieron al, salón parroquial de Monserrat, para
comenzar con la cena. Se dejaron apreciar nuevamente números artísticos, y hasta
llegaron los campeones de vals para unirse al gran día. El padre Juan se animó y
bailó una marinera con una las presentes. Y terminada la
programación
artística comenzó el baile, pues todos estaban llenos de gozo para celebrar.
La celebración culminó a las doce de la noche y la comunidad agustina dejó el
salón para dirigirse a su casa. Todos terminaron muy alegres, pues no era para
menos, ahora esperan celebrar las bodas de oro del padre Juan Lydon, por otros
veinticinco años mas de servicio a la Iglesia.
Augusto Adrianzén
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